Ya a la edad de 16 años, Frank Bunker Gilbreth muestra un talento inusual para la observación. Mientras observa a los albañiles en el trabajo, se le ocurre que cada uno de los hombres se mueve de manera diferente y, como resultado, pierde energía. Esta observación desencadena su búsqueda del método de trabajo ideal, un método que lleva a Gilbreth a resultados revolucionarios.

Primero, sin embargo, aprende el oficio de albañilería. Desde aprendiz asciende a capataz y finalmente a gerencia. Además, comienza la optimización del proceso de trabajo. Gilbreth reduce los movimientos habituales de un albañil a cinco, desarrolla un andamio ajustable para que los albañiles no tengan que inclinarse tanto, modifica la forma en que se apilan y pasan los ladrillos, mejora los pasos del proceso e inventa nuevas herramientas manuales. Estas medidas triplican la productividad del albañil sin que se fatiguen más rápidamente. El resultado aporta a Gilbreth su primera distinción.

A los 27 años Gilbreth funda una empresa constructora. Continúa sus estudios, que publica en diversas obras. En 1912 abandona su negocio próspero para dedicarse por completo a su investigación. Al igual que Taylor, con quien está familiarizado, a Gilbreth también le fascina un estudio sistemático del trabajo. Los dos nunca trabajaron juntos, aunque Taylor recoge muchas sugerencias de él. Al final, sus opiniones sobre la metodología y los propósitos para estudiar el trabajo son demasiado diferentes.

Las principales obras publicadas de Gilbreth son “Motion Study” (1911) y, coescritas en 1916 con su esposa, la Dra. Lillian Moeller Gilbreth, en “Fatigue Study“, así como en “Applied Motion Study” en 1917. En esto se distingue claramente de Taylor. Más que aumentar el rendimiento en el trabajo, Gilbreth está interesado en el método de trabajo óptimo y en el diseño del plan de trabajo. Además, centra su investigación en el trabajo de poca fatiga, la instrucción adecuada para el trabajador, la selección de la ropa de trabajo adecuada y conceptos similares.

Sin embargo, sobre todo, Gilbreth se opone a los estudios del tiempo de Taylor. Rechaza el uso exclusivo del cronómetro para movimientos rápidos y sucesivos como inexactos. Gilbreth en cambio establece el estudio del movimiento. Para ello, recurre a un nuevo medio: el cine. Con el fin de hacer una rápida serie de movimientos visibles en detalle, sujeta pequeñas lámparas a los brazos y las piernas de los trabajadores, que dejan huellas claras en la película. Un indicador de tiempo que lo acompaña mide las series de movimiento exactamente a la décima de segundo. Gilbreth desarrolla una nueva teoría: todos los movimientos humanos, según su investigación, pueden reducirse a 17 elementos básicos de movimiento.

No sin un poco de humor los llamó Therbligs, un pequeño giro en su nombre escrito al revés. Los Therbligs de Gilbreth más tarde dan el impulso esencial para el desarrollo de los movimientos básicos de MTM. Para lograr métodos de trabajo óptimos en cuanto a ejecución, productividad y rendimiento, Gilbreth ahora comienza a eliminar cada Therblig que dificulta el trabajo. Es el primer paso realizado en el desarrollo de sistemas de tiempo predeterminados.

La búsqueda de métodos ideales es para Gilbreth una filosofía que también sigue en su vida privada. Incluso con las tareas diarias, la eficiencia es la medida de todas las cosas. Un monumento amoroso fue dedicado a él más tarde por dos de sus 12 hijos en el humorístico libro “Cheaper by the Dozen“, del que se hizo una película en los Estados Unidos.